'Pigmalión y Galatea', 2017.

En When I am Laid quiero transgredir lo académico reconsiderando y deconstruyendo lo aprendido. No por oposición, sino por una apertura de los posibles significados de una misma imagen, cuestionando la imposición de un pensamiento hegemónico.

 

En este proyecto muestro los resultados más recientes de esta investigación, siempre en proceso, y sobre la que llevo trabajando desde años atrás. El proyecto lo conforman dos series, Introspectiva y Pigmalión y Galatea. Ambas conforman una gran vanitas, como describe el título que las agrupa, extraído de Dido y Eneas, de Henry Purcell: "cuando yazga en la tierra".

 

Pigmalión y Galatea narra el hecho artístico, y por ello el mito ha sido un tema constante durante siglos para los artistas. El relato se incluye en las Metamorfosis de Ovidio y cuenta la historia de Pigmalión, escultor que decide vivir en el celibato y esculpir una mujer según sus deseos, hasta tal punto que se enamora de ella. Venus le otorga vida a la escultura, enternecida por el amor que el escultor profesa a su obra y por su admirable talento.

 

Más que nunca, esta historia cobra hoy un nuevo significado. Todo artista movido por su vocación optará durante un período más o menos largo de tiempo a vivir en el celibato, en sentido metafórico, aislándose en la soledad de su estudio. Este es especialmente el caso de los artistas jóvenes emergentes o de media trayectoria, sometidos a una carrera de obstáculos para dar visibilidad a su obra, que adquieren un compromiso al que les mueve una voluntad férrea.

 

Pigmalión y Galatea es un conjunto de pinturas sobre dibujos a tinta en lienzo. Los dibujos realizados sobre la preparación blanca del lienzo son interpretaciones esquemáticas de obras que han referido el mito desde el siglo XVI hasta hoy. A ellos superpongo imágenes de dos cuerpos que se entrelazan y van adquiriendo, a medida que avanza la serie, mayor carnalidad. Ilustra la historia sensualmente bella que narra Ovidio, y cada cuadro llevará por título breves fragmentos extraídos del relato. Por esta razón, las primeras imágenes son más frías y más irreconocibles: el dibujo predomina sobre la imagen pintada. Las últimas, en cambio, serán mucho más referenciales, cubriendo parcialmente los dibujos con transparencias, contaminando la frialdad de los primeros con los colores de la carne.

 

Pigmalión soy yo. Mi amante, mi obra. Me erijo como autora en el rol tradicionalmente atribuido al hombre como creador y configurador del arte de su tiempo.